Ahora mismo es una de esas noches en las que el sueño no se aparece por acá. Así es esto, después de varios días de dormir hasta tarde, es obvio que el sueño piensa que es uno de esos días que debe tardar en aparecer; y si le agregamos un café, unos tragos de refresco y haberme dormido más de lo suficiente la noche anterior. ¿Lo ven?, me parece muy lógico que se haya ido a dar un par de vueltas al universo antes de regresar y abrazarme entre la cama, la almohada y las sábanas.
Entretanto esta noche en el cielo la luna está muy bella, tiene ese brillo que sólo ella puede lograr, su silueta muy esbelta y estética; a su lado una acompañante que pareciera que es su chaperón; una estrella con el tamaño suficiente para ser notada, con la belleza perfecta para ser vista y lucir perfecta junto a la luna.
Mientras pasa el tiempo, en espera de un poco de sueño, en mi cabeza da vueltas una pregunta "¿por qué?". No entendía que se gana con buscarme. Hace más de un mes me buscaron y me removistieron todos los sentimientos que llevaba dentro de mi. ¿¡Sería yo el perfecto alimento para algún ego!?, ¿¡ganas de fregar la vida ó que?!. Me cuestioné una y otra vez, y a la conclusión a la que he llegado es que fue simplemente: liberación de alma, no hay más. Casi como impulso. Era eso, simple supervivencia; por esta razón me detuve antes de llamarlo egoismo, ya que todo es válido con tal de sobrevivir. Ya lo dijo Darwin, todos buscamos nuestra supervivencia.
El otro día me dije que no podía ser un buen amigo, o más bien que no lo sabía por que ya ni estoy tan seguro de lo que muchas veces dije con mi desparplajo de ideas. Hoy sigo divagando en esa cuestión, a como me he sentido y lo sumiso, abnegado o mártir que siempre he sido por gusto. De otra manera no podría vivir pensando, en lo que hago, cómo me encuentro; en fin, tantos cuestionamientos sin una sola respuesta que pasan por mi cabeza cuando no sé nada de mi. Sólo hago inferencias acerca de la vida, preguntas que a veces son vagamente contestadas por unas amistades, etcétera.
Como hasta ahora, dejaré al tiempo la tarea de guiarme en la solución de estas broncas existenciales, en donde aún queda esencia de lo que sentí por mi y una enorme incertidumbre de lo que será mañana para mi.
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