Que ya pronto se viene el carnaval y las máscaras ya están de moda y hasta son un arte, más que ayer. Mujeres y hombres bailarán, gozarán de una fiesta y de días para descansar.

Pensaba hace unas horas en mi regreso a casa - su casa - en esa búsqueda de ser felices, en todos esos parámetros lógicos que pretendemos sean perfectos y me preguntaba <<¿en qué pienso?>> quizás pensaba en esos detalles imperfectos que hacen a uno crecer y expandir las fronteras para llegar a ser una persona idealizada en sí misma, creando criterios y diseñando una conciencia mutante pero suya.

Llegué a casa - y son bienvenidos - y empecé a razonar en que aquellos pequeños detalles imperfectos que casi nunca cambiarán y que doblegan a cualquiera en su propiedad de actos y relaciones; pareja, familia, amigos, trabajo, etcétera. En todos esos roles existen máscaras sociales, una imagen distinta; cambiamos de traje y nos acomodamos para aceptar el modo. Nos tragamos, pensamos, amamos, lloramos, dormimos, callamos, comemos, pero en cada situación aplicamos la máscara necesaria.

Estando en casa puse mi máscara 'rélax' e hice una llamada - cambié un momento por una máscara de propiedad -. Me olvidé un poco del tema y luego le encontré a ella - me encanta -; sobra decir que me comporto distinto, le doy un trato que a más nadie y esa es una máscara... la del enamorado.

Me bañé y regresé a mi tema mientras duró el baño. Pensaba: <>. ¿Es entonces que la perfección va de la mano con la felicidad y esos menesteres? Pero como obvio es que no, pues dejé pasar la idea.

Regresé; le amo, le pienso, le deseo... trato de escucharle, le invento, me entrego. Sinceramente no tengo mucho que ofrecer, además de mi casa y las máscaras que comento. Y bueno, medio quité la máscara y me puse la de cheff que se parece un poco a la de la dedicación. Cené un poco de arroz con media crema y el poco de raviolis con queso manchego que quedaron de la comida.

Ahora pienso en algo un poco más complejo, ya he aceptado esa tesis de la máscara pero hay una escondida, no le comprendo, es el eslabón perdido de la actitud para la relación que existe entre dos en la situación de cortejo. Sobra decir que eso de preguntarle a una mujer 'qué busca de un hombre', en esta época, está un poco out. Creo que la cuestión es en un inicio basada en el intéres de muchos tipos, pero van de cada persona y no quiere explayarme en eso. Ya es contemporáneo que una mujer esté en posición de pedirle a un hombre lo que no podría hacer sola aunque bien ya trabajan en puestos grandes, pueden administrarse financieramente sin problemas, logran sus casas y derrochan responsabilidad. No son las de ser ama de casa dependiente de un hombre, en ese sentido pueden preguntar a cualquiera qué es lo que aportarian en su vida. Entonces, ¿qué se les puede ofrecer?, ¿cuál es la máscara que se debe ocupar o descubrir?

Partiendo del respeto que cada uno se gana con el trato, el cariño y la admiración que merezca, ellas buscan a alguien que luche por lo mental; que sepa conversar pues no necesitan a alguien mentalmente simple o débil. Buscan a alguien que luche por la espiritualidad por que necesitan con quien compartir su fe. Ocupan que luchen por el éxito financiero por que, aunque no necesiten ayuda financiera, necesitan a alguien con quien coordinar los ingresos que entren en su proyecto de vida, tanto cada uno o para ambos y es ahí que también deben luchar por su individualidad; que él tenga esa libertad para salir a volar y regresar responsablemente con quien les corresponde en afecto, por que enriqueciéndose a sí mismo tendrá algo verdaderamente bueno que ofrecer cada día.

El mundo ya es suficientemente sensible para crear hombres de su forje que sepan manejar sus máscaras, que comprendan por lo que pasa en la vida de una mujer como individuo, pero también se queda la herencia; la de crear hombres suficientemente fuertes para dar ánimos y no dejar caer: legítimo en una pareja. Cuando se dice que la mujer está para ser la compañera del hombre ha fallado la idea por falta de concepto en las palabras: no para ser menos o más, sino para que juntos lleven una relación en donde la convivencia les dé felicidad. Si existen hombres así pues eso es lo que algunas mujeres buscan. No faltará el mongol que diga que ellas piden mucho... y a ellos les digo: "Sé que piden mucho solo por la simple razón de que ellas valen mucho, y mucho más a nuestro lado".

Hagámonos valer trabajando nuestra máscara, nuestra forma de vida, nuestra manera de vivirlas. Y entonces, espero no equivocarme mucho si digo que la pareja desarrolla una máscara que juntos, a la mujer y al hombre, hacen un organo perfecto que en verdad vale. Aún así nos hace falta descubrir máscaras para avanzar en este proceso.