Me fui a correr
No he contado los minutos que han pasado desde que decidí sentarme para escribir. Creo que han sido poco más de cuarenta minutos y aún no tengo claro que quiero escribir. NO quiero escribir de mi familia.
Después del vacío de estar divagando creo que comenzaré. Todo lo que voy a escribir es rigurosamente cierto. Lo digo para que no crean que es una trampa capciosa. No es así. Tenia días sin que me dejara llevar, es verdad, y sin darme cuenta he escrito algunas cosas que valen poco.
Hace un rato se me fueron las ideas pensando en las cosas que escribí y que no valen, y volví a ese vacío. Estoy intentando salir de ahí y he ido a recostarme cuatro veces tratando de hacer un despeje y, solemnemente, hacer algo de peso. He comparado varias los textos que tengo por míos por cada vez que regreso frente a esto y vuelvo a cama. Me sigo obstinado por escribir en esto, si considero que puede interesar, ya cernido y definido. El problema es hallar lo que me ayude a redactarlo.
No, creo que no lo haré nunca. No tan rápido - así como pasó rápidamente todo para que el niño creciera, acumulando años de servicio y más adelante tener derecho a un mejor sueldo, así de rápido… -. Estoy pensando en que soy tan pobre, mis ideas no brillan tanto o lo que yo quisiera. Siento que tengo la imaginación herida, mansamente incapacitada.
Acabo de regresar. Me había alejado de aquí un momento otra vez pero ahora para hacer tareas de la casa y me vi varias veces pasar a lado de un espejo, el de la antesala. Pensaba: usaré la palabra “mansamente” varias veces. A costa de eso tengo que revelar su significado: nunca agresivo, siempre dócil. No me gusta mucho detallar algunos términos por que lo hay duros y otros que hasta parecen tener una punta en forma de gancho.
Estoy tan débil, no pobre de fuerza sino de ganas. Apenas escucho los ruidos de mi casa; he mirado hacia todas partes. De alguna tendré que venir una sugestión, un recuerdo, una voz, un algo. Peor aún, no quiero escribir tampoco de eso… qué payaso: que quiere escribir pero no tiene ganas… ¡BAH! ¿Quién te entiende muchacho?, ¿te desconoces?
Qué buena característica: payaso. En el espejo que vi hace horas, y casi siempre, me sonreí tontamente por mi cabello con falta de atención, pero me sé bien que estoy mal. He imaginado muchas cosas de la vida, incluyendo la de un payaso. Creo que es dura; sonreír, hacer feliz a los demás aparentando al exceso de la de uno aunque se tengan problemas en casa, con un trabajo que es ridículo para algunos, mal pagado, poco solicitado y, además, fatalmente, hacer mansamente lo que les piden. Para mi es un oficio bastante noble e inteligente, pero, para acertarme, también soy un payaso. No sé de qué me veo tan tranquilo si me estoy deshaciendo por dentro.
No recuerdo quien fue que dijo que no es la montaña que vemos al frente lo que nos cansa, sino el grano de arena que se atoró en el zapato. Tengo visita, que buen momento para interrumpirme. Ya vengo.
Era Mauro, un amigo de años. Vino a verme para programar una ceremonia a un compañero de los scouts. Estoy tan mal ubicado que le di los $200.ºº que me pidió. Perdí una hora y se me fue la idea del párrafo pasado.
Portishead, no me ayudes. Necesito algo más alegre para escribir ‘bonito’. Haré una lista de canciones para motivar al espíritu.
“… cuánto tengo que pasar… cuánto sufriré de mas… toma mi alma y piensa que amor sólo quiero encontrar… cuánto tengo que esperar para aprender a volar y recorrer el mundo y así los dos alucinar… sólo quiero verte sonreír… taratara tara tara tara… sólo quiero verte… y ser feliz – sooo…”
Ha ayudado un poco, sí. Desgraciadamente sé la cura a este aparente mal, pero le pienso tanto como un niño a una inyección. Estoy más que seguro que podría aliviarme mucho. Tristemente ya no soy un niño para tomar decisiones con un dedo. He procurado ganarme el término hombre, viéndome en un espejo y llorando por dentro, pero con una sonrisa en el reflejo. Soy un payaso y creo que de los buenos. Me arranco un dedo si no doy risa. ¡Por favor!, ¿a quién se le ocurriría la estupida idea de agua en polvo?, ¿yoyos para zurdos?, ¿un ventilador que funcione con energía eólica? También me sé malos chistes, peores.
Decidí tomar un receso de esto y fui a comprar algo para merendar. No tengo mucho apetito, dormí mal y no sé si tenga ganas de ir a correr más tarde. He hecho un esfuerzo por no llevarme tantos cigarros a la boca, estoy amansando mi vicio. Cómo pensarán, no saboree mi comida, apenas si la mastique y la pase por conciencia misma, no la disfruté en nada. Me entretuve más preparándola; un chayote cocido, arroz recalentado y rollos de jamón de pavo con relleno de queso fresco.
Deseando que pase el tiempo, pensando más en cómo llevarme y no en escribir, ojalá que los dilemas diarios que agobian pasen pronto. Adelante quiero encontrarme con un día que difiera al de hoy, a unos pasados, y que nuestro tiempo aún siga. Sólo quiero que quede nuestro nombre siendo yo, contigo, o al menos tú, conmigo. Tanta necesidad de querer, tanto quererte en necesario. Que se vaya el tiempo para siempre, yo aquí te necesito. Pregúntame...
Voy a correr. Lo haré mansamente.
sha dijo
Creo que habré de recordarte que eres una de las personas más inteligentes y creativas que he conocido en mi viaje por la vida, yo lo recuerdo, cáptalo tú ¿de acuerdo?. MIentras tanto en el letargo déjame ser sugestión, recuerdo, voz, canción... algo: pero mansamente.
12 Enero 2006 | 05:03 AM