Reto y recompensa
Lo impresionante era una gran extensión de superficie terrenal dónde todo lo físico poco importaba para la vida, más era motivado por una meta, por lograr el éxito. Por eso lo comparto, pues regresé triunfante y maravillado. Árboles, pastos, valles y gentiles caminos habían quedado más atrás.
Nunca había estado en un desierto y ese me parecía un espectaculo, un buen ejemplo de tal. Al escuchar la palabra ‘desierto’ nos imaginamos algo vacío, y a la vez infinito; un horizonte de arenas donde no hay vida y nosotros ahí, retando a la nuestra naturaleza contra ella misma.
Nada más lejos de la realidad, no llovió ni hubo intensiones lo cual nos hizo desesperante con caracterizado calor, era bravo pero nunca pensé en retroceder pues no había puerta ni salida, sólo una distante partida y otra que era la meta. Era una complicada topografía en todo el trayecto que cada vez nos llevaban a inhóspitas estribaciones. Extraordinarios paisajes; desde donde salía más lejano el sol, hasta llegado el momento con un hermoso atardecer como premio al esfuerzo de todo un día.
Siempre conservaré en mi mente esa magnificencia, accidentes de la naturaleza que son una obra y que me asombraron. Con tal privilegio de verles desde la línea de la tierra me he hecho más grande, más vivo, más interno al mundo, más hijo de la naturaleza.
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Mejor aún, en aquel andar silencioso y mítico sobre el árido suelo, que bien se puede decir que me encontraba sólo, estabas ahí. Muy inútil mirar las horas pues nuestro tiempo no daba para más que caminar, caminar, caminar, descansar y caminar. ¿Pero para qué empezaba?, ¿por qué te pensaba tanto?, ¿por qué habría de olvidarte si entre tanto silencio sólo quería tu voz? Es el alma que me diste y que me decía que yo siguiera y darlo todo por llegar. Cómo te sé, es que sé de amor. Eran días casi perfectos; todo casi lo era y también, a la misma vez, fue frustrante.
Por las noches, cobijados por las estrellas, del fresco se me dio verte danzando con las flamas de una fogata a la que le costaba mucho vivir. Con tanta inspiración no necesité más brillo que mi afecto por ti para sentirme tranquilo y conciliar un sueño de merecido descanso que ocupaba después de tanta empresa.
Cuantas veces me detuve a comer escuchaba tu música en mi cabeza y le sonreía al cielo. Sólo así me sentí divertido y exótico de muchas ocasiones en que arrastré mis pasos y cargué una pesada mochila con utensilios que según nos hacen la vida más cómoda y que poco los usé
"¿Para qué vas a seguir?", me decía absurdamente en aquel páramo de efectos mariposa. Cada punto de control en la ruta me ofrecía graciosas caras nuevas, sonrientes y felices de vernos con bien. Siendo honesto, por más que nos atendieron de la manera más hospitalaria, quería seguir estando en paz y llevarte conmigo. Cada trago de agua fueron momentos de reflexión, como una vida completa de experiencias. El hambre me castigó con tanta fuerza, pero no más que mi deseo de ti. Cuando noté unos puntos rojos y una bandera a unos mil metros te sentí de regreso. Llegamos al lugar nos felicitaron y brindamos con mezcal de la región. Degusté tanto ese sorbo mientras veía hacia atrás una metáfora: la glamorosa senda de escollos y escuela de la vida.
Por fin regresamos, y he ahí yo en calidad de bulto pero bien satisfecho. Hoy estoy seguro que pronto podré coincidir de nuevo en uno de esos inolvidables parajes que han sabido aguantar al difícil tiempo; volver a recorrer, al caer la gran estrella dadora de luz, entre únicas avenidas, bellos edificios amorfos y mansiones construidas a la conciencia geográfica que son heredadas a la vida.
sha dijo
de más decirte que disfruto leerte ; tu frescura al hacerlo me llena de vida con tal grado de descripción que agradezco tan detallada travesía , atino a darle gracias también tu gusto por la madre tierra y de ello tu conexión con ella que te hace tan sutil, gentil y sensible... por otro lado , ante tu disfrute, apetito , sed y cansancio yo te extrañé pero no dejé de pensarte... sobretodo porque no supe que saldrías, sobretodo eso ... la incertidumbre es mala compañera en momentos pero cuando se va , cuando se despeja y queda la certeza queda un sabor de boca tan delicioso como ese hermoso amanecer de tu fotografía y entonces me antoja decirte : te quiero y bienvenido a casa.
9 Enero 2006 | 07:13 AM