Nos ha acompañado durante siglos... en definita, el ocio es como el leon pues no es como lo pintan; es padrino de las artes, de muchas ciencias y gran motor del desarrollo de la civilización (de una forma creativa o destructiva).

El ocio no es la madre de todos los vicios - Bueno, de alguno sí, pero también de muchas de nuestras virtudes - . Es curioso que, en algún momento de la historia, la palabra 'ocio' tomara un matiz peyorativo (¿QUÉ?).

A los ojos de un ciudadano, el ocioso es aquel que pierde su tiempo, el improductivo, el que se da las tareas repetitivas sin tener resultados tangibles (nada más alejando de la verdad). Así, el Diccionario Enciclopédico Gran Sopena define al ocio como "diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque éstas se toman regularmente por descanso de otras tareas".

Extrañamente, el ocio es un asunto más complicado de lo que entiendo. Para empezar, la dividiré en dos causas: casual y serio. EL primero es el que nos ocupa con placeres a 'corto plazo'. El segundo es la base del altruismo: personas con suficiente tiempo libre como para ayudar o hacer algo por los otros. Pero hay más - ¡Oh, sí! -, el ocio es un indicador de calidad de vida; también es una industria y una forma de manifestación cultural. Por no ir más lejos, "es un derecho humano básico", dice la WLRA, "igual que la educación, el trabajo y la salud, y nadie debería ser privado de éste por su género, orientación sexual, edad, raza, religión, credo, estado de salud, discapacidad o condición económica"... y mucho menos el equipo de fútbol al que le hinche.

Somos felices con el ocio, sí. Somos libres, capaces de escoger cómo y en qué desperdiciarnos -lo que no suele pasar con otras áreas de la vida, como la familia, la escuela o el trabajo-. Sólo hay que aprender a ser ociosos con calidad retando nuestras habilidades.

La historia, hasta donde se sabe bien, se ha escrito por los vencedores, y que siempre han resultado ser unos ociosos hechos y derechos. Los imperios nacen y mueren, pero a lo largo de la historia, sus glorias se han medido en función de la conquista territorial. Los logros militares, más allá de los obvios beneficios económicos, la imposición cultura, étnica y hasta religiosa, creaban una aura de seguridad que sólo pudieron gozar los conquistadores. Del modo histórico, las cuatro eras del ocio son la sociedad prehistórica, la agrícola, la industrial y la informática. Quien diga que no, que ninguna de esos logros tuvieron que ver con el ocio no sabe de la vida (risas). El ocio ha evolucionado de la supervivencia al placer por el placer de perder el tiempo dejando volar la imaginación (la tecnología ha cambiado nuestra ociosidad al 100%).

En los níveles más altos, el ocio alcanza las formas más elevadas de creación artística; en las coladeras de la ociosidad, se manifiesta en el crimen y la delincuencia... qué mal.

La UNESCO dice que "las actividades físicas recreativas contribuyen a la salud, el bienestar y el estilo de vida"... ajá: el ocio es salud. Pero es cierto, unos científicos ociosos descubrieron que las personas que participan poco en actividades actividades recreativas durante su juventud tienden a desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Y el tema preciso es el hedonismo, ocio+placer. Después de todo, recrearse significa pasársela bien: seis elementos forman el ocio que creo es casual: el juego, la relación, el entretenimiento pasivo, el entretenimiento interactivo, el placer social y el sen-so-rial. Para el griego Epicuro de Samos, el hedonismo consistía en "buscar el punto del placer máximo, pero sin arriesgar a la salud, la amistad, nuestra finanza o condición legal por perseguir un deseo innecesario". Y, lejos del "a gozar, a gozar que el mundo se va a acabar", conviene ser congruente con nuestros deseos; basta con no dañar a un tercero. Un sabio dijo: "Ningún placer es algo malo en sí".

En la TV ví que el planeta gasta millonadas en entretenimiento; 20 mil millones en taquillas de cine, 30 mil millones en música, 54 mil millones en juguetes, como 14 mil millones en videojuegos y otros millones más en DVD's y VHS's, y lo peor es que mucho es desperdiciado.

El 'ocio serio' es la manera más grande de la recreación. Cuando el hobby supera el placer inmediato, una persona normalmente puede encontrarse ante dos vertienes: crear en el ocio o ayudar en el ocio.

En su trabajo de pintura, Leonardo Da Vinci recomienda no menospreciar "este parecer mío, el cual te recuerda que no sea demasiado esfuerzo, detenerte algunas veces a ver, en las manchas de los muros o en las cenizas del fuego, o nubes o fangos, o en otros lugares parecidos, en los cuales, si estarán considerados por ti, encontrarás invenciones maravillosas, que despiertan el ingeio del pintor a nuevas invenciones como composiciones de batallas, de animales y de hombres, varias composiciones de paisajes y de cosas confusas.

TAN TAN TAN TAAAAN!!!
CUANDO EL OCIO DESTRUYE...

No es casualidad que la gente más joven sea proclive al ocio que destruye individuos, familias y comunidades, Según la WRLA, las personas entre 14 y 24 años son las que más tiempo tienen.

La delincuencia, el vandalismo, el abuso de drogas o alcohol, la obesidad y otras conductas sexuales son fenómenos de ocio mal entendido - creo yo -. Aparentemente, algunos elementos de tipo social, etnicidad y género pueden influir en que una persona joven 'pierda el rumbo' y se dedique a papalotear sin llegar a ningún lado, pero otros aspectos, muy específicos, también influyen grandemente: haber crecido sin atención paterna (por culpa del ocio alcoholizado del Padre, tal vez), enfermedades crónicas (por perder el tiempo en algo que no compete en la salud propia), y discapacidades suelen llevar a conductas de antiociosidad (ociosidad de la buena).

En conclusión: 'homo ociosus', es necesario abrite un foro de debate público, en el que políticos, profesionales, empresarios, intelectuales y ciudadanos participen con su reflexión y sus propuestas prácticas. El objetivo es garantizar el desarrollo de un ocio como factor de desarrollo personal, social y comunitario.

Si en el mundo existe un holgazán, debe haber otro hombre que muera de hambre"

León Tolstoi, escritor ruso.