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La Coctelera

DE ALGO SIRVE ::

(Escritos de un urbanodonte sumiso)

Categoría: Controversia y vanguardia

18 Febrero 2006

Escrúpulos en la mesa

El panorama de la dieta es algo familiar a todos; se trata de una topografía no tan compleja. Por un lado, la cultura reduce aquellos que consideramos el conjunto de alimentos seguros; todo lo que se encuentra es válido y se nos viene a la boca. Inmediatamente fuera de ella, en el margen, se hayan las cosas desagradables: perros y gatos para algunos, caballos para otros, insectos para muchos. Más lejos se dan lugar a los objetos que, simplemente, no consideramos comestibles: piedras, papel, tijeras, lámparas, pilas, teteras, camisas y cualquier otra cosa.

Introducir estos objetos en el contexto de la dieta no evoca sino una visión surrealista. En caso de que suscite emociones, se referirán a una percepción del hecho como creación posmoderna. Imaginar una camisa en el plato no es una ofensa a nuestro sentido del honor, de pudor, de orden; sencillamente, las camisas no se comen. Dentro del paradigma de una conversación propuesta, si alguien nos sugiriera comer una camisa, tal vez deduciríamos que pretende hacernos reflexionar sobre el papel del consumismo y del consumo de la moda, dejarnos presente que las personas que viven en otros países donde la pobreza es mayor y la comida más escasa son precisamente los sastres que han confeccionado nuestras costosas camisas. Si alguna emoción asoma, es la indignación por la situación simbolizada –y, por tanto, mantenida a distancia – de la camisa como alimento.

Supongamos que estamos sentados en una mesa y al anfitrión les sirve algún alimento marginal, es decir procedente de la zona inmediatamente adyacente a la categoría que muchos denominan ‘comida’. Puede tratarse de un muslo de perro, de una jugosa costilla de iguana o de un tazón de crujientes insectos fritos – o tal vez cangrejos -. Para algunas personas es un hecho regular y frecuente entrar en contacto con alimentos repugnantes: hinduistas fervientes, judíos y musulmanes en sociedades laicas, vegetarianos en medio de consumidores de carne. Para estos individuos, la experiencia puede haber atenuado el impacto emocional de la primera vez. Saber rechazar lo que se ofrece, explicando la propia condición de no consumidor de lo que en esa mesa se considera como comida, se convierte entonces en objetivo primario.

Para otros, en particular para los que suelen formar parte de culturas mayoritarias dentro de sociedades realizadas, las ocasiones de este tipo son raras. En efecto, el desagrado puede atenuarse convirtiendo el evento en una especie de historia apócrifa, como mis cuadernos de viaje – como viajero me siento en una mesa con un grupo de nómadas hospitalarios que viven en el desierto y vi cómo me ofrecen, sin poder rechazarlo, el ojo o el testículo del animal en cuestión – o los famosos anecdotarios – en una tierra lejana, una especie que en nuestro ámbito es el animal doméstico predilectos de los niños se cría específicamente para convertirse en alimento – o roces y otros mitos locales – el restaurante étnico que sirve un animal haciéndolo pasar por pollo-.

Lo irónico es que los ojos, los testículos o animales se acercan mucho más a la categoría de alimento que las camisas. Ojos, testículos o animales proporcionan unas proteínas esenciales y otras sustancias nutritivas que, desde luego, no se encuentran en las camisas (¡o en las lámparas!). Me tuve que decidir a hacerlo, estaba más que obligado, estaba necesitado, era una circunstancia realmente excepcional o la desnutrición. En países industrializados sobran las historias que alimentan al pueblo de múltiples desastres que ha llevado a otros a comer carne de muertos y cosas menos peores. Sabemos a ciencia cierta que la ‘carne de humano’ es carne y no es tóxica. Así pues, la emoción fuerte de la que les hablo aquí es una propiedad de los cuasi-alimentos más que de los no-alimentos. ¿Así se acaba la historia?

Qué comemos y con quien lo hacemos se convierte en indicador de la distancia social y la identificación de grupo. La importancia de la comida en una cultura y en la sociedad no se les escapa a antropólogos y sociólogos; más sin embargo, por definición este análisis no puede explicar por qué algunos alimentos son rechazados o aceptados por los individuos en el seno de las diferencias culturales. O lo que es lo mismo, ¿por qué rechazamos ciertas comidas cuando las normas culturales sostienen que es perfectamente lícito tomarlas? Unos tendrán razones físicas, por enfermedad o factores genéticos que le predisponen, otros podrán sentirle sabor a jabón a ciertos alimentos, etc., sin embargo, estos fenómenos son relativamente infrecuentes cuando se trata de explicar la multitud de gustos y aversiones en cada cultura.

Mi interés, en calidad de licenciado en comunicación, se centra en las emociones provocadas por los alimentos y por los acontecimientos vinculados a ellos. En el rechazo o en la aceptación de la comida intervienen muchos factores de la vida social de cada persona. Una es que el alejamiento de nuestros orígenes animales (otro tema de análisis) nos impone borrar de nosotros cualquier vestigio del primate hambriento, al mismo tiempo depredador y comedor de restos (¿qué otra cosa es la cosecha, sino la búsqueda de los restos de la flora?). Nos vemos intimidados con la imagen del animal insaciable – realmente omnívoro, que llena su gran boca con todo lo orgánico que encuentra – cuando el animal es humano: ser humano significa, pues, rechazar ciertos alimentos.

Sentimos repugnancia por ciertos alimentos e incluso por quienes no comparten nuestra ‘moderación’, y tal vez los despreciamos. Al cruzarse, las aguas se han enturbiado por la incongruencia de dicha categoría – la comida – de cada uno de ellas; las personas que no rechazan como comida aquello que nuestra cultura ha excluido de dicha categoría nos ofenden a nivel social y personal, del mismo modo en que, sin duda, les ofendemos nosotros a ellos.

Piénsese en los perros y cerdos, animales sociales inteligentes que se tenían al lado de las casas hasta no hace mucho tiempo, en particular en las localidades rurales. El consumo efectivo o imaginado de uno y no otro provoca un vivo disgusto – y viceversa – en individuos que pertenecen a ambientes distintos.

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20 Enero 2006

Ambulancia de la buena

El campo de la televisión junto con el Presidente y otros de Hacienda, al parecer se han propuesto a disminuir esa satanización de los ambulantes que se había venido ya de tanto aburrirnos con los narcos, cadáveres y numeritos de ajustes de cuentas que de plano ya le estaban quitando el trabajo a las noticias políticas. Al menos a mi que me hicieron cambiar de canal algunas veces, como ahora el tema es: los vendedores ambulantes; tan malos, tan desordenados, tan hijos de… vendiendo porno cerca de escuelas y hasta piratería – ¿y qué le vamos a hacer?-.

Y sí, éstos comerciantes informales están fuera de control ya: se agandallan de banquetas, calles y plazas que se les han construido y que ellos usan como bodeguitas; tienen sus líderes – algunas peores que Cruella D'ville o la Bruja de Blanca Nieves –. Pero desde el otro lado, cruzando la frontera también existen estos oficios. Lo sé de primera mano por una maestra investigadora de la Universidad del Valle de Atemajac (Jalisco), que se encuentra haciendo unos estudios sobre las mujeres abandonadas de Tala; mujeres que son dejadas por sus esposos que se van a EUA y muchos de ellos resultan ser vendedores ambulantes en la frontera o ya del otro lado. Desde greengolandia les mandan sus centavos algunas veces, otras terminan casándose otra vez o formando una nueva familia. Esto no es de ahora y no nada más de los jaliscienses, ya se saben de datos de más de 40 años con personas que se cargaban de distintos mercados y se iban a vender al norte del país.

Ahora en la modernidad (de 30 años para acá), dicen que si los del PRI con Camacho Solís y con Marcelo Ebrard, que los del PRD, (otra vez con los mismos; Solís y Ebrard), son los que regentean todo. Claro, todo a escondidas – como comen los gatos – con el clan del señor Bejarano y la familia de su esposa Lola (que hoy es diputada con aspiraciones de senadora y su sister Padierna que quiere hacerle el relevo en su actual puesto); peeeeeeeeero… hay algo de lo que poca gente platica y que medio se escribió a esos de los primeros años de Miguel de la Madrid - ahí viene el chisme -; estos “políticos” acarreados, estuvieron de acuerdo con los comerciantes establecidos del centro de la Cd. de México, dónde ya hasta su principal atractivo turístico no es el Templo mayor ni la Catedral, sino éstos tantos ambulantes que surten a diestra y siniestra desde Zócalo para el mundo. Esos psuedo-políticos dieron tal permiso y no además también se hacen empresarios pues son suyos muchos de los puestos y también pidieron diezmo a los que se sumaron a la venta ambulante.

Pero no contaron con la astucia del pueblo; el asunto se salió de control, por que de veras, sin meter las manos al fuego por los líderes y los acaparadores de la distribución, la gente de los puestos no es pirata, como sí son los que les dan a vender libros, ropa, discos y todo eso que por tan ‘caro’ no pueden vender entre lo que graciosamente hoy llaman “La base de la pirámide” (¡¡Tara-ra-ráaaaaaan!!). Pues sí, para mameyes estos de la mercadotecnia que ya no saben que inventar para venderles lo que sea a los pobres que resultan el mercado más choncho en la nación.

Aún no había nacido para el ’82 cuando la ocurrencia es la de regular (cobrándoles por otro lado) a los ambulantes. Dizque se llevó acabo la reforma del DF como proyecto, y como siempre, los políticos, trataron de regular el asunto. A la fecha se sigue haciendo; se utilizan a muchos compradores sin pagarles bien, de vez en cuando hacen purgas (operativos donde recogen toneladas que se llevan los policias). Y Así se distraen a quienes quieran decir algo de la privatización de la Central de Abastos o el Centro de la Cd. de México. Imaginemos entonces: son 20 mil millones de pesos que se mueve en mercancía al día, y que éstos sólo los venden los ambulantes. Los que producen, roban o la contrabandean son empresarios de todas las monarquías mexicanas a las que no se toca ni con el pétalo de una rosa.

Por otro lado, cuando viví en el D.F. pues sí era mala onda que no pudieras caminar por las banquetas en San Ángel por culpa de los ambulantes. Siempre se tiene que fijar uno en el paso libre para andar, pues casi vas a media calle. Y ahí también hay un granito en el arroz; es mala onda que los hijos del preciso se hagan ricos con negocios inmobiliarios y aranceles de aduanas con pequeñas concesiones de la mercancía que llega, o que su señora se las dé de santa con la caridad de los que roban y no pagan impuestos, en vez de crear los empleos que se dijeron seguros ya hace seis años. Esa sí sería una buena obra – crear empleos -. Ahí es donde está la neta, aunque eso cuesta y mejor que se la rifen los ambulantes. Por mientras el gobierno ya los invitó a que se declaren contribuyentes y ayuden a su querido país.

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13 Enero 2006

Consumo cuidado

Unidos, los consumidores podemos decidir el rumbo del mercado. Nuestro dinero es una herramienta: cada peso que gastamos es parte de las inversiones millonarias que determinan cómo se hacen negocios, qué productos y servicios se ofrecen, incluso qué trato reciben los trabajadores. Cada uno de nuestros pesos es parte de la fuerza económica que mueve al país y al mundo.

Las decisiones más sencillas, las que tomamos todos los días, definen cómo se aprovecha o se perturba la naturaleza. Son decisiones simples, relacionadas con lo que comemos, la manera como nos transportamos, cómo compramos, cómo producimos y tiramos la basura, cómo utilizamos el agua, la energía eléctrica, en qué invertimos nuestro esfuerzo, dinero y confianza. Esas mínimas decisiones, sumadas a las de millones de personas, son fundamentales.
Muchos han dicho que los seres humanos estamos destinados a vivir un dictatorial orden de mercado que rutinariamente viola las normas básicas de la ética, la salud, la cultura y la naturaleza hasta que una crisis provoque una respuesta inminente. Esto cuando la Tierra no soporte más nuestra forma de vida voraz materialista, llevando al resto de las especies tanto plantas como animales, al borde de la extinción. El ya popular tatuaje socio-cultural "eres lo que compras" o "eres lo que tienes" se incrusta dentro de lo más profundo de nuestro ser y nos aparta de todo sentido de conciencia comunitaria. La sociedad occidental actual por medio de la herramienta de las corporaciones, los medios de comunicación, nos ha hecho pensar que nuestro éxito se mide por la cantidad y las marcas de productos que consumimos diariamente; el mejor automóvil, el refresco más popular, los mejores tenis, productos alimenticios producidos industrialmente, etc. Esto lo podemos ver en las calles, en la televisión y las revistas, nos inyectan el mensaje de que podemos ser inmensamente felices si consumimos sus productos que nos harán vivir con menos obstáculos y menos trabajo. La cajita feliz y las hamburguesas que vende la cadena de restaurantes más grande del mundo es un caso de como las corporaciones comienzan a educar a los niños dentro de la cultura del consumo (McDonalds es una de las empresas que más destruyen bosques y selvas en el mundo, por lo que al consumir en estos establecimientos se contribuye la continuación de estas prácticas).

Pero lo que las grandes transnacionales no nos venden e informan por medio su publicidad es que la manufacturación de todos estos productos tienen un impacto incalculable tanto en el medio ambiente como en la sociedad, en las culturas locales, en la política y en nuestra vida diaria. El consumidor, es el que mantiene vivas a estas corporaciones. Ese zombie comprador de todo lo que le dicen que es cool, tiene que despertar y entender que lo que consume tiene un impacto directo en el medio, en la salud, etc. La botella de plástico de su refresco, al ser producido, seguramente provocó la contaminación de varios litros de agua, y que al ser desechada, puede terminar con la vida de diferentes especies terrestres o marinas.

Creo que sí existe una solución, una por medio de la cual el sector más vulnerable de la sociedad de los patrones de consumo impuestos por las transnacionales, los jóvenes, pueden cambiar el rumbo de la aniquilación de la naturaleza y llegar hacia el despertar, regresando a la conciencia y al equilibrio con nuestro entorno.

A nosotros nos toca decidir si nuestro dinero apoya formas de producción sana, social y ambientalmente responsables o si apoyamos a quienes contaminan, engañan y abusan de su poder económico. El reto que enfrentamos como ciudadanos es aprender a comprar de acuerdo a nuestros valores. Nos toca preguntar, demandar, exigir, para que cada vez más empresas se comprometan a producir bienes y servicios que sean respetuosos del medio ambiente, de los trabajadores y de la diversidad de las culturas de México.

Un consumidor responsable:
- regula su consumo a partir de valores humanos,
- realiza sus compras de manera consciente (se pregunta de dónde viene y en dónde terminará lo que compra),
- es equilibrado: se complace pero al mismo tiempo sabe autolimitarse,
- busca, al satisfacer sus propias necesidades, ser solidario con los productores;
- intenta que su consumo ayude a preservar los recursos naturales para el disfrute de las siguientes generaciones,
- se da cuenta de que comprar es un acto político con sentido humano.

Interésate por los productos vegetales biológicos, los que se cultivan sin plaguicidas ni fertilizantes químicos. Son más sanos, sabrosos y ricos en valor nutritivo. Su consumo disminuirá la contaminación con nitratos y plaguicidas de las aguas subterráneas y se fomentará una nueva visión de la agricultura. Consume productos de limpieza ecológicos: No hagas cierto aquello de "hogares limpios, planeta sucio". Reduce la utilización de lejía. Ya puedes optar por detergentes sin tensoactivos no iónicos, fosfatos, blanqueantes, enzimas o policarboxilatos; se biodegradan en menos de una semana, no como los convencionales. Una solución débil de vinagre es útil para la cerámica, cristales o cuarto de baño. El zumo de limón abrillanta metales como el cobre o el bronce. El esparto sigue siendo un buen estropajo. No compres alimentos envasados en bandejas de poliestileno extruído (corcho blanco). Este material apenas se recicla. Devuelve estos envases al vendedor. Opta por la compra tradicional al peso con mínimo embalaje. Con la utilización de envases y embalajes desechables, pagamos tres facturas, el coste añadido al producto, el coste de reciclado, incineración o vertedero, y lo peor, el coste ambiental: contaminación y acumulación de residuos para las próximas generaciones.

Para tener consumidores responsables, es necesario contar con alternativas, las cuales en México existen pocas, pero las hay, además, este país las tiene en su cultura, pero necesitamos recobrarlas y mantenerlas. Si los jóvenes activistas realmente quieren luchar contra el ALCA, el TLC, la guerra contra Irak, acabar con las transnacionales, etc., tienen que cambiar sus hábitos de consumo y entonces entender que no es muy congruente ir a una marcha contra éstos y luego irse a comprar una coca en envase de plástico (PET) en vez de un Boing (cooperativa mexicana) en envase de vidrio retornable.

Millones de personas en el mundo lo están intentando, están reflexionando sobre su consumo y tomando acciones. Desde sus hogares, sus centros de trabajo, estas personas están contribuyendo a que este planeta sea un mejor lugar. No aparecen en los medios de comunicación, pero son los héroes anónimos de nuestro tiempo. Con su participación pequeña y cotidiana ya han logrado victorias importantísimas.
Hace ya un tiempo que tuve la oportunidad de estar en España y de visitar los mercados BIO u orgánicos, (que se encuentran distribuidos por toda la ciudad como las famosas tiendas que abren las 24 horas, aunque no en la descomunal escala en la que los encontramos en la Ciudad de México) donde se venden productos 100% orgánicos. En sus estantes se pueden encontrar desde desodorantes, alimentos de todo tipo hasta ropa de algodón, lino y cáñamo. Aquí es donde logré constatar que una industria limpia es totalmente viable y asegurarme que el certificado orgánico es estratégico para su adecuado funcionamiento. Los alimentos tenían olores y colores frescos habiendo sido cultivados sin abonos artificiales, la carne de bovino no se veía opaca y oscura sino brillante y colorida (los animales que proveen esta carne vivieron vidas libres y dignas sin contacto alguno con pesticidas y hormonas), la sección de jabones y detergentes no tenía ese particular y desagradable olor a químico y a cloro, si no un agradable aroma de perfume de cítrico natural. La ropa, desde abrigos hasta pantalones teñidos con colores naturales (que dura tres veces más tiempo que la ropa industrial), además de ser comercialmente justa (al igual que la gran mayoría de los productos vendidos en este tipo de establecimientos), parece estar viva y tener personalidad propia. En general, el estar ahí es un deleite para el ecologista mexicano soñador que espera el día en que México logre llegar a ese grado de sofisticación de mercado, de consumo y de conciencia, clave de la política verde en el mundo.

Después de tal estímulo a los sentidos, fui a una tiendita de productos de cáñamo, donde todo es de y para la cannabis sativa (marihuana), desde la ropa hasta el papel. Los dueños de este establecimiento "verde" aseguran que el cáñamo es la clave para sustituir miles de hectáreas de bosque destinadas a la fabricación de papel (una hectárea de cáñamo produce la misma cantidad de papel que 7 de bosque), lo mismo se refieren con el cultivo del algodón y hasta del tabaco. Según ellos, su tiendita (al igual que los mercados BIO) es un verdadero establecimiento de activismo político que realmente desea cambiar el rumbo del camino del hombre y no por medio de palabrerías tibias. Lo mismo se refieren los activistas del Partido Verde Francés que tiene una campaña nacional para despenalizar la susodicha plantita.

Pero estos establecimientos existen gracias a que los productores de alimentos y productos orgánicos tienen una infraestructura para funcionar, tienen apoyo gubernamental, el certificado orgánico y de comercio justo, distribución, etc., lo cual le permite al consumidor conciente adquirir productos en el mercado que hacen la vida personal más sustentable.

Existen en México varios productores de alimentos orgánicos que quieren mantener una vida menos artificial y con mayor equilibrio con la naturaleza, utilizando técnicas milenarias de cultivo mejoradas. Pero se necesita apoyo para ellos, para que logren llegar a una experiencia similar a la de Francia. Aunque las ferias de agroproductos no tradicionales sean promocionados (curioso que le llaman no tradicionales a las técnicas de producción agrícolas milenarias que han sido sustentables y ecológicamente viables), parece que sólo obstaculizan y desaniman su producción, ya que los espacios creados para vender sus productos en México, se limitan a estas ferias. Al consumir estos productos no sólo se ayuda a mantener un ambiente sano sino también se contribuye al desarrollo regional, apoyo a los productos nacionales, empleos, ayuda al campesino mexicano, etcétera.

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22 Diciembre 2005

Todos coludos o todos rabones

Feminismo:
(del lat. femĭna, mujer, hembra, e -ismo).
1. m. doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres.
2. m. movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres.

*Real academia española

Machismo:
1. m. actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.

*Real academia española

Me sorprende que haya gente que piense que somos diferentes. Me sorprende porque la experiencia de la vida me ha demostrado, y me sigue demostrando que, diferencias no hay ninguna, solamente las que se marcan o se imponen socialmente. Con esto no quiero decir que seamos a cien por cien iguales o simétricos porque realmente no es cierto. Físicamente sí hay diferencias pero eso no tienen que importarnos ya que así es nuestra naturaleza, que brilla por su diversidad, con lo cual eso es lo maravilloso y excitante de la vida. Seria muy aburrido que fuéramos todos iguales. “Si un minuto basta para morir, debe bastar para cambiar”, dice Émile chartier; todos los días estamos interactuando, desde que nacemos hasta la muerte. Aún viviéramos solos, necesitamos a los demás aunque sea de manera indirecta para vivir. La vida es para disfrutarla y todos tenemos maneras diferentes de hacerlo y se respeta.

Tristemente he llegado a escuchar de otras mujeres: “quien sabe a quien se las dio para ganarse el puesto”, “seguro anda con x o y” y a partir de obtener un cargo un mérito especial (merecido y ganado a pulso). Se vuelven centro de ataque de chismes, difamaciones, calumnias, críticas, etc.; tanto por hombres como por mujeres. En fin, somos todos seres humanos capaces de ser los mejores amigos y los peores enemigos al mismo tiempo, de atacarnos unos a otros, de no querer ver en otro lo que nosotros no podemos ser y creo que todas estas corrientes feministas, de igualdad, machismo, etc., son guerras de poder entre quienes en algún momento tienen un interés a favor o en contra de alguien que en ese momento figure o les pueda dar fama y fortuna.

Traté en vano de encontrar definiciones más descriptivas (en particular del feminismo), o de alguna agrupación o corriente feminista que me dejara muy en claro el fin de dichos ideales, pero eran todos tan vagos y tan llenos de cosas interesantes, valiosas, superfluas, polémicas, incongruentes, etc. desde ese punto dije: “con que razón no soy feminista…” por lo tanto trataré el punto sólo en mi limitada visión y experiencia por la vida. Seguramente porque no nací en un mundo machista, no tengo necesidad del feminismo y a que va este punto – me considero pensante y con criterio suficiente para hacer mis juicios de valor - pues cada uno nos adherimos, creamos o tomamos la bandera de la corriente que necesitamos. Las corrientes de mujeres violadas o golpeadas seguramente inician con un grupo o una gran mujer que desea dar a conocer y hacer algo a favor de las que sufren lo que ella, como los grupos de adictos, neuróticos, comedores compulsivos, etc. Entonces, según en mi idea, esta corriente nace para exigir igualdad de derechos entre dos géneros que definitivamente no son iguales, al menos no en todo el extenso sentido de la palabra igualdad.

Creo que ambos tenemos los mismos derechos en muchos sentidos y también creo que somos muy diferentes en muchos otros. Agrego que ni el hombre es mejor que la mujer ni la mujer que el hombre, por que ‘tratamos’ de ver quien es mejor, sin darnos cuenta de que somos unos complementos de los otros, y lo que pienso que pasa en sí es que se nos ha enseñado a engañarnos, a mentirnos y a separarnos del mundo que sigue donde mismo, y solitos nos separamos por querer ser mejores que los demás sin darnos cuenta de las cosas valiosas que tenemos ya y que ocupan nuestra tiempo. No les parece que, históricamente, ya hemos desperdiciado mucho tiempo discutiendo si somos mejores o peores que los demás... a estas alturas deberíamos de pensar en qué podemos aprenderles, no en qué tenemos que superarles, he ahí el detalle de ambos movimientos.

En dónde sí creo que lo hay, una diferencia abismal, es entre yo y “ellas”; son tan distintas por su forma de pensar, de hablar y de actuar; aún más, son tan distintas unas de otras que constituyen una hermosa galería de verdadero arte vivo: tienen la fragilidad de un esbelto tallo de rosa y la pasión animal de un siniestro depredador que a cualquiera – hombre - vuelve loco. ¿será por eso que me gustan tanto?

Donde puedo concluir que, hoy en día, tanto hombres como mujeres nos perdemos el respeto a nosotros mismos y permitimos el abuso de otros(as) por falta de capacidad, de valor, de autoestima y no por un machismo o feminismo, que cada quién quiere tener por escudo para ser víctima de otro, lo que en sí ha sido el factor que ha hecho estallar tantas identidades que a buenas razones parecen correctas, pero no solucionan el problema de raíz, sólo predisponen para ‘acordar’. Hace falta hacer más nuestra la cultura del lenguaje genérico y hacer conciencia.

"Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar"

Marquesa de Sévigné, escritora francesa.

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20 Diciembre 2005

La muñeca

Estaba chocando mi e-mail y dentro de la información basura encontré una promoción especial de juguetes eróticos para esta navidad. Cuando estaba bien chaparro y aún no sabía escribir bien, pedíamos regalos a ‘Reyes Magos’ queriendo conservar nuestra cultura… mis hermanas pedían muñecas y un mono muy raro y feo, de marca ‘Cabage Patch’ o algo así. Recuerdo que la más pequeña a las muñecas les decía ‘mokitas’ por que no sabía decir ‘muñequitas’, y cómo yo he sido el mayor siempre escribí – traduje – lo querían por regalos en sus cartas dedicadas a los ‘Reyes’. Ahora, obvio que no es como antes, pero los presentes días me recuerdan esos inocentes ayeres. Pronto llegaran mis padres y he puesto los preparativos y adornos navideños hoy mismo aunque ha sido todo un sacrificio a como me siento.

Pero a lo que voy va más atrás de mi época, cuando un ocioso pero hedonista alemán, Hans Bellver, publicó una serie de fotografías bajo el título ‘La Muñeca’. Su intención era “construir una niña artificial con posibilidades anatómicas… capaz de recrear los límites de la pasión e incluso inventar nuevos deseos”. Esta obsesión es a fin un permanente interés por el lado más oscuro del erotismo; sus muñecas con vagina y expresión de angustia impresionaron a otros igual de locos, y se anticiparon a las “Real dolls” que hoy pueden comprarse hasta en Internet, completas o en partes ( y también hay unos muñecotes para las damas). ¿Un ejemplo? Hagámonos a la idea:

“¿Cuál es el Menú del día?”
- Torso al gusto por 1,500 panchodólares…
“Me trae uno mediano, de piel bronceada, vello púbico entrecortado y oscuro.

Estos ‘platillos’ son parte de un buffet de juguetes sexuales que hoy generan tan sólo en Alemania más de 200 millones de dólares al año - no sé por que pasaron eso en ‘Rumbo al Mundial’ - pero, a veces es un complemento de la sexualidad y otras la garantía de placer de los solitarios.

Cuando veo una de esas muñecas me viene a la mente la idea de necrofilia. Ya no encuentro en dónde y quién escribió, pero dice: “una muñeca puede reemplazar ventajosamente a una mujer. Sólo le falta el movimiento, no tiene vida. Pero tiene su encanto… y un cierto sentido mórbido, con esto podemos tener un cadáver, un bello cadáver”. Qué desgracia… y eso lo leí en una de las notas que vienen en los calendarios. Por aquí ha de andar, entre tantos papeles sinceramente ya me dio flojera buscar.

Sin pretender dar una respuesta analítica al respecto, hay un creciente mercado que independientemente de la calidad de los productos ofrecidos, evidencia esos nuevos deseos que espantan a algunos - ... -, provocan una sonrisa o inquietan por su parecido con los seres de carne y hueso - ... (en mayúsculas) - si a bien, las novias de Frankenstein (que no incluyen baterias), que gimen y tal vez algún día canten con un orgasmo el tema ochentero de Dulce que dice “tu muñeca, sí señor, tu juguete cuando juegas al amor”, son apenas una parte de la industria del sexo a lo que nadie escapa. Y eso es lo triste - al menos para mí - que el sexo ya sea una industria, ya me es enfermizo. Mi madre una vez me contó que poco antes de que yo naciera apenas habían salido unas maravillosas muñecas que caminaban, eran el ‘¡BOOM!’… ¿y ahora qué pensará?

Sentándome, ubicándome neutral y analista de la situación de esos ‘muñecos’ (macho o hembra, ¡qué imaginación!), pues no menstrúan ni orinan la tasa del baño; no hay suegros y mal aliento en las mañanas. Multiorgásmicos y siempre dispuestos al sexo, nunca te preguntarían por qué llegaste tarde ni reclamarán el control remoto. Ni siquiera tienen celos y tampoco brillo en los ojos… no me conviene, me suena aburrido, aunque para muchos es una oferta bastante tentadora para cuando no hay de otra.

Espero que Papá Noel no tenga una fábrica de juguetes de ese tipo en el Polo Norte, y que no haya gente que se les ocurra pedir ese tipo de cosas. ¡Qué bochorno! Me queda la satisfacción de que hice lo que pude con las ‘mokitas’ de mis hermanas.

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8 Diciembre 2005

Los instintos agresivos que influyen los Medios de Comunicación

Sí, somos seres violentos según los psicologos, todos los seres humanos nacemos con instintos agresivos, reprimidos para lograr, mal que bien, vivir en la sociedad. Hay quien dice que los medios masivos de comunicación nos impulsan a sacarlos, a darle rienda sulta al animal salvaje que llevamos dentro (bien pueden ser pretextos). Pero ¿la televisión, radio, prensa y cine nos hacen más violentos o sólo son un reflejo de nuestras acciones y corajes más profundos?

Todos sabemos que los medios de comunicación constituyen un elemento fundamental, pero todavía no se ha resuelto el debate sobre qué tanto influyen éstos en nuestro comportamiento. Luciana Ramo Lira y Sarah García Silberman, autoras del libro Medios de comunicación y violencia comentan que "la preocupación en torno a la violencia en los medios apareció antes de que se convirtieran en masivos; más allá de la prensa como tal, la literatura utilizó la violencia: sea épica, histórica, infantil, romántica o ciencia ficción, reflejó agresividad." La Biblia, Don Quijote de la Mancha, Las mil y una noches e incluso las crónicas de la Conquista de México son algunas de las obras que llamaron la atención por describir actor violentos.

Más tarde, esto fue reforzado por el primer medio de masas: la prensa. A lo largo del siglo XIX - creo -, sectores sociales culparon a los periódicos de promover en incluso provocar actos delictivos juveniles, con el argumento de que las descripciones detalladas de comportamientos inmorales y violentos en las notas relativas a crímenes y delitos podrían inducir a la gente a imitar tales conductas (y con la Segunda Guerra Mundial fue el acabose).

¿Desde cuándo ha existido la violencia? ¿está se aprende o es un instinto humano? Todos los días somos testigos, víctimas o productores de violencia. Conscientes o no, integramos ésta de una u otra forma en nuestra vida.

Santiago Genovés dice en Expedición a la violencia que "cuando el pájaro vuelva, le hace violencia al aire, igual que cuando las raíces del árbol penetran en la tierra, o la aguja hipodérmica o el bisturí en el cuerpo del hombre. El mas es violento, pero por él vamos. Le hago violencia al papel blanco cuando escribo y cuando no; violencia al sentido para el que la pluma fue inventada." Si vivimos rodeados de agresiones, entonces ¿por qué nos preocupamos cuando vemos imágenes de locos tirándose al vacío desde la ventana de un edificio o por noticias de violaciones infantiles o cuando se incrementan las cifras de animales en peligro de extinsión?

La violencia es, ante todo, un producto social (sin negar por eso otros factores), pero no contamos con una teoría o un elemento único que sirvan para explicarla en su totalidad. Esto se debe a que la violencia se manifiesta de muchas formas.

Muchas investigaciones sugieren - háganme el favor - que ver demasiada televisión puede generar comportamientos violentos. Unos científicos según han acertado en que, el 30% del total de personas que ven más de tres horas diarías de TV, se vuelven delincuentes. Si revisamos la Ley Federal de Radio y Televisión de los Estados Unidos Mexicanos - Amén -, podemos darnos cuenta de que el Estado puede regular los contenidos de estos medios sin llegar precisamente a la censura dog-má-ti-ca. Los artículos 4 y 5 de esta ley lo mencionan de manera clara: "La radio y la televisión constituyen una actividad de interés público; por lo tanto, el Estado deberá protegerla y vigilarla para el debido cumplimiento de su función social". Y continúa.

Si se tuviera la capacidad de regular los contenidos a través de un órgano gubernamental integrado por un grupo selecto de personalidades sin intereses políticos ni religiosos y con una ética personal reconocida públicamente (¿quién?, ¿¡QUIÉN!?), entonces tal vez pudiéramos tener un mejor contenido tanto en radio como en TV; y si se extendiera a los medios impresos, el escenario sería ideal. Puras ilusiones y pobresito Brozo.

Venimos a preguntarle a la patria, a nuestra patria, ¿por qué nos dejó ahí tantos y tantos años? ¿Por qué nos dejó ahí con tantas muertes?

Marcos, líder mexicano del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)

¿Y qué tiene que ver? - Que salió eso con todas las imagenes 'rojas' en TV Nacional.

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