Categoría: Ayúdenme
1 Febrero 2006
Hola, urbanodonte:
Para siempre se me hará difícil iniciar, que me cuesta demasiado pensar en las primeras diez palabras. ¿Y?, es más complicado iniciar que terminar, supongo. Para detalle, a contramar de lo que digo, no sé cómo inicia aquella soledad que está aquí.
¿Y ahí?, ¿o aquí?... ¿pero qué hacen?... que más da. Vestida de negro entra sin tocar la puerta, quizás por mi mala costumbre de dejarla abierta. A veces trae visita consigo, unas hermanas aburridas; abstinencia y angustia. Son jóvenes y tengo que educarles y enseñarles a que avisen y tengan mi fe para entrar y dejar de pasear por la sala, jugar en los baños y oler mi ropa.
En varias ocaciones me han visto sólo pero alegre; golpean los muros y tratan de llamar mi atención. Ya han revisado todos los cajones y el único pasillo no les basta, ahí, dónde el tiempo no corre quieren ir. Hace unas horas me decia una de ellas: "¿por qué hay respuestas que preguntan? - No lo sé, angustia, puede que sea por que hay preguntas que responden. Déjame en paz, trato de comer a gusto". No me queda más remedio que aceptar su visita. Estoy empezando a creer que la puerta no tiene culpa, que esa tercia son una mano que siempre ha estado aquí, pues nunca les abrí.
Voy a por un poco alegría a la calle por que mi expresión palideció de repente, sin boca, frente a mi sombra enamorada y no quiero apiñarle, no quiero echar a perder lo que en verdad vale la pena, nada que ver con estos tres personajes que no se cansan de estorbar, rasguñar, y empañarme la visión que ya es horrorosa pues estos le quitan el rosa y dejan en gris. Y qué incertidumbre, ¿cierto? Sobra decir que mis 'amigos' - ¿? - se esmeran en disipar mi humilde obra.
Del suelo despego mis pies ya, ¡fue exagerado el tiempo allá abajo!... y todavía ellos jugando y haciendo trampa. Lo más triste es que llegué acompañado pero me iré desbaratado, desdeñado, e irónicamente les pido permiso a la soledad, a la abstinencia y a la angustia para dar el primer paso. Ahora sólo termino pues es lo más fácil.
Sin más por el momento me despido con un cariñoso abrazo y saludos a todos allá dentro. Que tengan suerte y que la ironía no les pegue tres veces.
Atentamente,
Cotidianidad del Externo.
P.D. Agradezco respondan pronto.
servido por PoPe
2 comentarios
compártelo
12 Enero 2006
No he contado los minutos que han pasado desde que decidí sentarme para escribir. Creo que han sido poco más de cuarenta minutos y aún no tengo claro que quiero escribir. NO quiero escribir de mi familia.
Después del vacío de estar divagando creo que comenzaré. Todo lo que voy a escribir es rigurosamente cierto. Lo digo para que no crean que es una trampa capciosa. No es así. Tenia días sin que me dejara llevar, es verdad, y sin darme cuenta he escrito algunas cosas que valen poco.
Hace un rato se me fueron las ideas pensando en las cosas que escribí y que no valen, y volví a ese vacío. Estoy intentando salir de ahí y he ido a recostarme cuatro veces tratando de hacer un despeje y, solemnemente, hacer algo de peso. He comparado varias los textos que tengo por míos por cada vez que regreso frente a esto y vuelvo a cama. Me sigo obstinado por escribir en esto, si considero que puede interesar, ya cernido y definido. El problema es hallar lo que me ayude a redactarlo.
No, creo que no lo haré nunca. No tan rápido - así como pasó rápidamente todo para que el niño creciera, acumulando años de servicio y más adelante tener derecho a un mejor sueldo, así de rápido… -. Estoy pensando en que soy tan pobre, mis ideas no brillan tanto o lo que yo quisiera. Siento que tengo la imaginación herida, mansamente incapacitada.
Acabo de regresar. Me había alejado de aquí un momento otra vez pero ahora para hacer tareas de la casa y me vi varias veces pasar a lado de un espejo, el de la antesala. Pensaba: usaré la palabra “mansamente” varias veces. A costa de eso tengo que revelar su significado: nunca agresivo, siempre dócil. No me gusta mucho detallar algunos términos por que lo hay duros y otros que hasta parecen tener una punta en forma de gancho.
Estoy tan débil, no pobre de fuerza sino de ganas. Apenas escucho los ruidos de mi casa; he mirado hacia todas partes. De alguna tendré que venir una sugestión, un recuerdo, una voz, un algo. Peor aún, no quiero escribir tampoco de eso… qué payaso: que quiere escribir pero no tiene ganas… ¡BAH! ¿Quién te entiende muchacho?, ¿te desconoces?
Qué buena característica: payaso. En el espejo que vi hace horas, y casi siempre, me sonreí tontamente por mi cabello con falta de atención, pero me sé bien que estoy mal. He imaginado muchas cosas de la vida, incluyendo la de un payaso. Creo que es dura; sonreír, hacer feliz a los demás aparentando al exceso de la de uno aunque se tengan problemas en casa, con un trabajo que es ridículo para algunos, mal pagado, poco solicitado y, además, fatalmente, hacer mansamente lo que les piden. Para mi es un oficio bastante noble e inteligente, pero, para acertarme, también soy un payaso. No sé de qué me veo tan tranquilo si me estoy deshaciendo por dentro.
No recuerdo quien fue que dijo que no es la montaña que vemos al frente lo que nos cansa, sino el grano de arena que se atoró en el zapato. Tengo visita, que buen momento para interrumpirme. Ya vengo.
Era Mauro, un amigo de años. Vino a verme para programar una ceremonia a un compañero de los scouts. Estoy tan mal ubicado que le di los $200.ºº que me pidió. Perdí una hora y se me fue la idea del párrafo pasado.
Portishead, no me ayudes. Necesito algo más alegre para escribir ‘bonito’. Haré una lista de canciones para motivar al espíritu.
“… cuánto tengo que pasar… cuánto sufriré de mas… toma mi alma y piensa que amor sólo quiero encontrar… cuánto tengo que esperar para aprender a volar y recorrer el mundo y así los dos alucinar… sólo quiero verte sonreír… taratara tara tara tara… sólo quiero verte… y ser feliz – sooo…”
Ha ayudado un poco, sí. Desgraciadamente sé la cura a este aparente mal, pero le pienso tanto como un niño a una inyección. Estoy más que seguro que podría aliviarme mucho. Tristemente ya no soy un niño para tomar decisiones con un dedo. He procurado ganarme el término hombre, viéndome en un espejo y llorando por dentro, pero con una sonrisa en el reflejo. Soy un payaso y creo que de los buenos. Me arranco un dedo si no doy risa. ¡Por favor!, ¿a quién se le ocurriría la estupida idea de agua en polvo?, ¿yoyos para zurdos?, ¿un ventilador que funcione con energía eólica? También me sé malos chistes, peores.
Decidí tomar un receso de esto y fui a comprar algo para merendar. No tengo mucho apetito, dormí mal y no sé si tenga ganas de ir a correr más tarde. He hecho un esfuerzo por no llevarme tantos cigarros a la boca, estoy amansando mi vicio. Cómo pensarán, no saboree mi comida, apenas si la mastique y la pase por conciencia misma, no la disfruté en nada. Me entretuve más preparándola; un chayote cocido, arroz recalentado y rollos de jamón de pavo con relleno de queso fresco.
Deseando que pase el tiempo, pensando más en cómo llevarme y no en escribir, ojalá que los dilemas diarios que agobian pasen pronto. Adelante quiero encontrarme con un día que difiera al de hoy, a unos pasados, y que nuestro tiempo aún siga. Sólo quiero que quede nuestro nombre siendo yo, contigo, o al menos tú, conmigo. Tanta necesidad de querer, tanto quererte en necesario. Que se vaya el tiempo para siempre, yo aquí te necesito. Pregúntame...
Voy a correr. Lo haré mansamente.
servido por PoPe
2 comentarios
compártelo
13 Diciembre 2005
Hacia principios del siglo XX, nació, de una pareja constituida por un marinero y una mujer amante, un joven que hubo de padecer a temprana edad no sólo el caos de la orfandad, sino a la vez, los vejámenes de la fraudulencia humana.
A cien años de distancia, y antes de morir, deseó dejar por escrito aquello que haciéndolo descubierto durante su vida, pudiese servir a las generaciones venideras, como herencia. Es pues, un testamento, un acto, un legado de un padre, con lo que hemos de encontrarnos.
No fue fácil, pasó penurias y atajos hasta el delirio antes de encontrar su verdad, la verdad de sí mismo, y la de verdad de todos. El valor del Acto Testamentario dice, de la inscripción de ese paso antes nombrado y de otro paso más de este Hombre, que lo lleva al lugar de Padre, el piensa en los hijos propios y ajenos. Todo se resume en seis poderes:
- Debe uno dejar de enceguecerse por lo que dicen de una ocasión que se presente, y acordarse, en la ocasión, que un millón de brillantes promesas pesan nada, en relación con la posesión de una sola pieza de dinero.
- La suerte no puede ser retenida más que por la fuerza por que es caprichosa. Trátala con dejadez, y ella te excluirá para preferir a otro más fuerte que tú (al menos conmigo, ella se comporta así, como muchas mujeres que conocí).
- El infierno no existe sino en la tumba. El hombre cuando está vivo no es infortunado. Puede siempre hacer marcha atrás y retomar la cuesta. Y hay siempre una inclinación más fácil para ascender (aunque algunas veces más larga) y más adaptada a la situación que vives.
- Tus compañeros te influencian sin que tú lo sepas. Busca mejor la compañía de los industriosos, pues los otros debilitarán tus energías.
- En efecto, puedes estar enfermo de tu imaginación, pero que no te preocupe hasta que te lo digan.
El último poder no se puede expresar en una frase, ni siquiera en un párrafo, pero debe ser adoptada a partir del fin la vida.
Una vez le comenté a uno de los nuevos vecinos las circunstancias en las cuales estaba. Me despertaba a media noche por que donde dormía el techo tenia un hueco en lo alto y había mucho frío. Deliraba con poder encender un poco de fuego y calentar mis manos y mi cara, pero si hacía eso podía quemar toda la paja. Voy a dejar de filosofar… para acabar de ajustar, no es el sueño mismo el que tuvo efecto en mí. Es la impresión que me dejó, y la influencia que cayó sobre mí, lo que me liberó de mis grilletes. El sueño de libertar, sí.
En otros términos, hay que armarse de coraje para hablarle a la presencia que tienes. Así fue durante muchos días y me costó, tuvo un gran precio. Dejé de contar los días pero lo logré. Fue en una noche de desvelada, como muchas, en la que con timidez le hablé a mi presencia y le dije “yo soy quien yo soy... El ayer pasó y el hoy es mío, y no pido permiso a nadie para obrar” y desde esa vez nos volvimos amigos in separables. Su amistad me ha hecho grande.
Asistamos pues a reflexionar, sentados alrededor del calor de fuego paterno, en una noche de otoño a la luz de la luna como es que se antoja hacerlo.
La experiencia de la vida nos enseña que existe un secreto para el éxito; tanto en el plano material, como en el ámbito de bien-estar interior. Cada quien lo aprende a su modo, de una forma buena o mala, pero está reservado a aquellos que tienen la sabiduría de aceptarlo o que lo poseen.

servido por PoPe
sin comentarios
compártelo
13 Diciembre 2005
Hoy me he tendido a pelear contra mi locura, a veces me ha ganado y yo he logrado chisparle un ojo. Creo que no sirvo de mucho para ésto, mi romanticismo y mis fuerzas se distraen facilmente con mil y un procesos que componen esta vida.
Bien dicen que el que mucho abarca, poco ocupa... o algo así va. No soy bueno para recordar nombres por que no me sirven todos, no me gusta mucho leer novelas o libros de esa clase por que todos dicen casi lo mismo. Pienso que he enfermado de la imaginación y mañana no tendré cabida para inspirarme.
Más soy un soñador, como muchos. He tenido todo tipo de sueños, pero más aún despierto y conciente. Me preocupa que sea así, tal vez en un futuro decaiga por los nervios o finalmente recurra por primera vez al alcohol para desinhibirme y soltarlo todo. Ahí, en ese instante, la locura se hará victoriosa y yo seré un mal perdedor.
Mis amigos me han dicho que soy muy noble, el altruismo es mi apellido y la paciencia es mi don de carácter. Yo no lo sé, nunca me he puesto frente a un espejo propio a analizarme... tal vez por eso soy tan malo, por la falta de retroalimentación hacía mi mismo. Aún así tengo pocos amigos, pero bien cuidados. Tengo un deseo que no quiero dejar escapar y por lo pronto a eso me dedico con mucho gusto.
Mañana, quizá, salga el sol para mi y me diga: 'Hoy es tu día, hijo'... y regresaré a la bicicleta estacionaria, a comer bien, a correr por las tardes y leer por las noches. Volveré a reirme de mis chistes y ojalá que así me conquiste de nuevo. Cada día que pasa se me acaban las ídeas y hoy, hoy mismo, apenas hoy, y por fin hoy, quiero volver a tomar decisiones con un dedo.
No sé... algo anda mal.
servido por PoPe
1 comentario
compártelo